Son billones de bacterias las que componen nuestra flora intestinal. Su papel es vital para hacer funcionar el organismo de forma óptima pero también existe una estrecha conexión con el cerebro y las emociones.

Como cuidar la flora intestinal

Si tenemos suficiente flora intestinal y qué tipo de microorganismos la componen, es algo que todavía no se puede conocer con una prueba médica en la consulta del especialista digestivo, aunque según los síntomas sí se pueden diagnosticar diversas enfermedades que son causa directa de una alteración de estos microorganismos.

Hinchazón, estreñimiento, diarrea, flatulencia… son molestias que si se vuelven cronicos, pueden dar la señal de alarma.

"Nacemos con un intestino teóricamente estéril", comenta el especialista en digestivo del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, Guillermo Álvarez Calatayud, quien explica que en los dos primeros años de vida conformamos nuestra flora intestinal.

"Y en eso influye la lactancia materna o artificial, el tipo de parto, la vida en un medio rural o urbano, que se tomen antibióticos, la raza, la higiene…", apunta. Y así vamos construyendo nuestro tipo de flora que iremos equilibrando en nuestro desarrollo vital en función de la dieta y otros factores externos.

"Según cumplimos años vamos perdiendo flora, no de individuo a individuo sino a lo largo de generaciones. No vamos perdiendo o ganando flora de golpe", apunta el especialista.

¿Y por qué se puede perder flora? Los malos hábitos de vida inciden directamente: abuso de los antibióticos y laxantes, tóxicos como el tabaco o las drogas, el estrés, la escasez de actividad física, y, sobre todo, una dieta pobre en fibra y probióticos y rica en grasas.

La ciencia investiga la relación de la flora intestinal con algunas enfermedades. Lo que se constata es la conexión con el sistema inmunológico: desde alergias, enfermedad inflamatoria intestinal, diarreas hasta cáncer de cólon y obesidad tienen mucho que ver con el equilibrio de la macrobiota.

En los casos de diarrea recurrente, producida por abuso de antibióticos, se ha empezado a utilizar el trasplante de microbiota a través de las heces enriquecidas en bacterias beneficiosas que se implanta por métodos endoscópicos. Todavía se trata de un instrumento clínico de carácter experimental.

Frutas y verduras diario

Tres piezas de fruta y dos platos de verdura y hortaliza al día son las raciones recomendadas para una dieta rica en fibra que, además, debe complementarse con legumbres, cereales integrales y probióticos como los yogures o leche fermentada. Todos esos alimentos nos proporcionan la fibra que mantiene en equilibrio a los microorganismos beneficiosos de nuestro intestino.

La nutricionista Alicia Costa alerta que la dieta pobre en fibra provoca "problemas de tránsito intestinal y molestias digestivas que acaban afectando la calidad de vida". Estos son los alimentos con alto contenido en fibra que recomienda Costa: Verduras: alcachofas, guisantes, setas, judías verdes, coliflor, espinacas, remolacha… Frutas: aguacate, arándano, frambuesa, limón, mora, plátano, caqui, naranja.

 

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