La arcilla tiene un gran interés en los tratamientos estéticos donde sus propiedades particulares consiguen resultados sorprendentes.

Acción depurativa sobre los tejidos

Por su alto contenido en minerales, ayuda a absorber el edema del tejido graso, generador de celulitis. Potencia el efecto de drenaje linfático manual.

Acción exfoliativa

Por su acción exfoliante de la capa córnea, favorece la absorción de los productos cosméticos que se aplicarán posteriormente. Depura la piel de las impurezas acumuladas en la superficie, la reoxigena, la tonifica y normaliza su textura.

En casos de acné se aprovecha la acción microbiana de la arcilla y su poder astringente, para limpiar y cerrar poros.

Acción aclaranteSus componentes degradan las moléculas de melanina y hemoglobina que pueden favorecer la aparición de manchas.Es una ayuda importante en la reabsorción de hematomas.

Acción estética

Al revitalizar los procesos biológicos, mejora el aspecto de la piel, estimula la circulación sanguínea, provoca un efecto ionizante, elimina las toxinas de la epidermis, fortifica los tejidos y atenúa la profundidad de las arrugas. Ayuda a luchar contra los radicales libres actuando como producto de antienvejecimiento.

La arcilla es el remedio de hoy, de mañana y de todos los tiempos, tan antiguo como el mundo, bien conocido por los animales e igualmente beneficioso para los vegetales y con un porvenir asegurado como producto cosmético.

 

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